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El cuarteto típico La tradición rural de Puerto Rico tiene como sostén instrumental al cuarteto de cuerdas pulsadas, que como el otro cuarteto tradicional, cubre una amplia gama de frecuencias y capacidades expresivas. Se derivan estos intrumentos de copias toscas que realizaron los colonos en el siglo XVII. También se ha postulado que las primeras copias de guitarrillos y vihuelas que se hicieron en el país fueron probablemente debidas a mulatos emigrados al campo. Fuesen quienes fuesen los que hicieron las primeras copias toscas de instrumentos españoles, es probable que copiaran lo que tenían a mano, vihuelas, guitarras o guitarrillos. Lo importante es que de estas copias surgieron otros instrumentos que se han ido normalizando en tamaño, forma y afinación a lo largo del tiempo. Para principios del siglo XIX ya existía el cuarteto típico que procedemos a describir. Los miembros del conjunto se denominan: tiple, cuatro, guitarra y bordonúa. El tiple, sugiere Guillermo Ramírez, "desciende del guitarrillo de las Islas Canarias. Mide alrededor de 21 y media pulgadas y se construye de madera dura ahuecando un trozo de tronco y al que se le adosa una tapa de yagrumo blanco, madera nativa de gran sonoridad. Se afina la 1, re 2, sol 1, do 2, mi 2. Algunos tienen cuerdas sencillas y otros cuerdas dobles." Esta descripción del cuatro es de Ramirez: "El cuatro contemporáneo tiene diez cuerdas colocadas de dos en dos, es decir, cinco órdenes de cuerdas. Si afinación es la siguiente: Si, Mi, La, Re 1, Sol 1. Los dos primeros órdenes (Si-Mi) se afinan en octavas y los tres órdenes más agudos (La, Re 1, Sol 1) se afinan al unísono. Se anota su música en clave de Sol, aunque se toca una octava mas baja." "Su forma y sonido son únicos. Como la guitarra, su tapa y espalda son planas. Sin embargo, su cuerpo, a diferencia de ésta, da un corte hacia adentro desde sus costados, creando dos aperturas pequeñas a manera de arcos semicerrados. Además, su cuerpo es más estrecho y mas pequeño en sus dimensiones generales que las de la guitarra" En el cuarteto de cuerdas, es el cuatro quien lleva la melodía principal. El tiple adorna o hace requinto, la guitarra acompaña. Y es esta función del cuatro la que llevó al musicólogo Peter Gramme a concluir que el nombre "cuatro" se deriva del arabe al quatr y no tiene relación alguna con el numero de cuerdas que tenga el instrumento. Según Gramme el tiple y el cuatro son descendientes de la vihuela (y los guitarrillos) y se les llamó asi porque los moros llamaban al quatr a todo instrumento de cuerda que se acompaáara de cítara (la antecesora de la guitarra). La función persistió y ello se guardó la tradición andaluza de "cuatro" La guitarra no necesita descripción, ya que es la misma de uso general contemporáneo. En el cuarteto, establece la armonía y acompaña al cuatro. La bordonúa tomo su nombre del bordón o cuerda gruesa, que da sonidos graves y que emplea mayormente para acompañamientos rítmicos, función que tiene el instrumento en el cuarteto. Tiene seis cuerdas y se plectra, lo que según la doctora María Cadilla la hace descendientes de las antiguas violas. Lo más probable es que el modelo original de la bordunúa fuera el guitarrón, o laúd gigante, que sirvió de bordón en los consorts de cuerdas del siglo XVIII. No sabemos si abundaron en Puerto Rico, pero su presencia, aunque escasa, es probable, El cuarteto típico ha ido perdiendo poco a poco la bordonúa. Hoy en dia, la mayor parte de los conjuntos emplea dos guitarras para el acompanamiento. Todos estos instrumentos se hacen todavía a mano, usando como guaraguao y roble para la caja y, siempre yagrumo blanco para la tapa. Después de sufrir un breve eclipse de interés a mediados de siglo, el instrumento ha comenzado a gozar de nueva popularidad desde la década del sesenta cuando, gracias a los esfuerzos del Instituto de Cultura y músicos individuales como Ladislao Martínez y Francisco López Cruz, se han creado cursos de enseñanza y nuevos conjuntos que mantienen viva la tradición. Existe en San Juan una Sociedad del Cuatro Puertorriqueño que hace frecuentes reuniones y publica su propia revista. Otros intérpretes de renombre son Ramito y Maso Rivera. Estos instrumentos se incorporaron a la tradición del campo, jíbara, desde principios del siglo XVII. Su estilo de interpretación, grandemente improvisatorio, tiene mucho en común con los arabescos floridos de la tradición andaluza. Son escencialmente españoles en forma, técnica y sonido. Será más tarde, en el siglo XVIII, cuando negros y mulatos los adopten para sus músicas, que las técnicas comienzan comienzan a reflejar el espíritu africano, un paso de gran significado en la integración musical de las tres corrientes étnicas de Puerto Rico.
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