Nacido en 1917, en el Barrio Cibuco de Corozal e hijo de Graciano Archilla y
Tranquilina de León, Sarrail fue mayormente autodidacta en Utuado, en donde vivió de
niño y adolescente. Tuvo como maestros de cuatro a don Piní Maldonado, don Confesor
Juarbe y a don Prudencio Meléndez. A los 14 años tuvo su primer cuatro, cuyo costo fue
de $2.00, e hixo su entrada - humilde - al mundo del espectáculo, cuando formó parte de
un grupo musical compuesto por Pepito Sevilla, Féliz Rodríguez y Sandalio Andino. Como
había que mantenerse y seguir viviendo, Sarrail se hizo chofer de carro público en 1935.
Entonces, conoce a William Córdova Chirino, director de uno de los programas radiales
más conocidos de la época, Industrias Nativas. Ese golpe de suerte lo llevó a formar
parte del Conjunto Típico Ladí.
Ya en 1941, estando en la cuidad de Nueva York, estudia música con Julio Andino,
aprendiendo a tocar el contrabajo clásico y el bajo, aunque sin abandonar el cuatro. En
esta ciudad se integra al Quinteto de Celso Vega, participa en varias orquestas y a partir
del 50, toca durante 15 años con la Orquesta de Machito, alternando con Count
Basie.
Sarrail llegó a viajar a distintos países, incluso a Japón. En el 1964, en el Cariba
Hilton de la Habana, toca en la Orquesta de Miguelito Valdés. Regresa a Puerto Rico y
tine un reencuentro con el cuatro, instrumento que en realidad no había abandonado.
Vuelva a ser cuatrista del Conjunto Ladí y graban música típica puertorriqueña.
También formó parte de la Orquesta de Noro Morales, acompaña a otros músicos
(incluyendo a José Luis Moneró), integró el espectáculo musical Royal de Prís y toca
en los Hoteles Americana, Sheraton y Dorado Beach, junto a Jimmy Stevens.
En 1975, se convirtió en el único puertorriqueño que figuró - con su bajo de base
"Fender" - en la orquesta que acompañóal cantante inglés Tom Jones.
Como cuatrita, en 1980 grabaron un disco para Instituto de Cultura Puertorriqueña.
Más tarde, se hizo acompañar por su amigo el guitarrista Apolonio "Polo"
Ocasio, sobrinod e Ladí, por ser "el único que lo entendía"
A principios de esta década, a Sarrail le comenzó a robar el aliento una enfermedad,
que a la vez le acallaba sus inquieteas manos, con las que hablaba la música con voz de
cuatro y contrabajo.
Por Eileen Rivera Esquilín
EL Vocero - 1ro noviembre de 1997